Descubriste 613 tristezas distinta, siendo todas y cada una de ellas una emoción perfectamente única, singular y no más parecidas entre sí que a otros sentimientos como la ira, el éxtasis, la culpa o la frustración. La Tristeza del Espejo. La Tristeza de los Pájaros Enjaulados. La Tristeza de Estar Triste ante tu Propio Padre. La Tristeza del Humor. La Tristeza del Amor Eterno. Eras como un náufrago a la deriva, sacando la cabeza, buscando algo a lo que aferrarse. Tu vida era una lucha desesperada y frenética por justificar tu vida. Aprendiste a tocar con el violín piezas imposibles, canciones que ni siquiera sabía que conocías, y luego siempre acudías llorando a mí. Pasabas tardes enteras entre libros de arte que te compré en Londres, y cada mañana bajabas a desayunar con una expresión mohína en tu rosto. Eran buenos, exquisitos, pero no bonitos. No se si debo ser honesto conmigo mismo. En una ocasión estuviste una tarde entera de pie ante la puerta de la calle. Era de color rojo, la puerta digo. Inventé chicas de las que enamorarme y ahora me despierto en mitad de la noche echando de menos sus cuerpos que nunca se han acostado a mi lado. Ahora estás tu. Soplas sobre mis labios antes de besarme, ¡como si yo fuera una comida muy, muy caliente y tu te dispusieras a comerme! Parece que fue una eternidad cuando nos conocimos, porque el cielo era azul y sonaba esa maldita canción de ''Belle and Sebastian''. No nos cogemos de la mano por miedo, no por miedo a tu padre, ni por miedo a mi madre, sino por miedo a nosotros mismos. Hay mil canciones de amor que me gustaría cantarte al oído, despertarte todos los días de color azul y saber que sonará otra vez esa maldita canción. Ahora me despido porque no tengo más palabras dentro de mí.
ME ENCANTA, ES PRECIOSO.
ResponderEliminarBB ;)