Antes disfrutaba caminar por calles como Gran Vía o perderme callejeando por Malasaña y aparecer en Noviciado, siempre aparecía en Noviciado. Me dijiste que aquí nadie escucharía mis problemas, que estaría solo, ''ten cuidado pequeño la gran ciudad te quiere comer'' y yo renegaba de ti. Renegaba de tus consejos, y ahora siento que la calle Minas no es tan buena como parecía el primer día que llegué aquí o que los extranjeros madrileños mentimos constantemente los viernes y nos creemos nuestras propias mentiras. La gran Rusia me quiere comer.
Me cuentan mentiras mientras tomamos margaritas en mi azotea y vemos Madrid a nuestros pies. Hablamos de museos, de películas que ya hemos visto o que iremos a ver. No conozco apenas gente y en mi cabeza siempre resuenan las mismas cosas.
"Ten cuidado pequeño la gran ciudad te quiere comer."
Pero yo no he querido escucharte, lo siento hombrecillo, pero echo de menos un amigo ó dos. Echo de menos el Korova, aunque tanto lo critique. Echo de menos un café a media tarde. Echo de menos pasear sin rumbo por calles que están llenas de recuerdos. Echo de menos todo lo que aquí no tengo, y es todo.