Me llamo Pablo y llevo poco más de dos meses viviendo en Madrid. En este tiempo he descubierto que soy adicto a las galletitas saladas, que no hago más que leer libros que ya he leído y ya nunca hago la cama.
Mi escritorio está lleno de mis trastos y mis libros y mis cds ya no están ordenados alfabeticamente. Pego con celo los posters porque vivo de alquiler y el único poster que tiene chinchetas es uno de Marylin Monroe que se sujeta de una sola esquina.
He roto con media docena de vasos, me da pereza bajar la basura y los vecinos de abajo se pasan el día quejándose.
Odio a mis compañeros de piso.
Mi habitación no tiene personalidad. Me gusta IKEA, tengo muebles de IKEA, muebles baratos y llenos de polvo. Hay un espejo en mi habitación que una de mis compañeras de piso pinta cada día cosas diferentes, bien puede ser un casco de astronauta o una estrofa de un
a canción. También hay unas zapatillas colgadas del techo y el color rosa de las paredes se desconcha justo donde el radiador.
Al antiguo inquilino le gustaba mucho la marihuana y el skate y el ron jamaicano y el Barça. A mi no me gusta el fútbol. A mi me gusta la música Pop de los 60 y la poesía simbolista y el cine francés. En mi casa no se ve la TV, no sabemos como funciona.
El frigorífico está lleno, supongo que eso está bien.
Tengo montones de ropa sucia en el suelo de la habitación y otro montón de ropa húmeda por tender. Como arroz y pasta en abundancia y por las noches me acuesto tarde y duermo mal.
Ahora quiero hablar sobre Madrid. Antes no me gustaba Madrid, ahora me gusta más. Me gusta sus luces por la noche, también me gusta Madrid de día desde mi azotea.
Los cojines de mi salón de horteras que son, parecen bonitos. Hacemos nuestros propios adornos navideños y los vecinos del quinto bajan a nuestra casa a jugar a juegos de mesa. El salón es de color verde piscina y desentona con el color aguamar de los sofás. Si, sobre el sofá están los cojines horteras.
Mis amigos me preguntan sobre Madrid, mi madre y mi padre me preguntan si estoy bien y mi hermana no dice nada. Mis abuelos dicen que estudie y el resto me pregunta que he aprendido en estos dos meses. No sabría que responder, simplemente les diría que quiero volver a casa. (Te quiero, Mamá)
No creo que odies a tus compañeros de piso, y sinceramente, creo que todos nos encontramos en la misma situación ;)
ResponderEliminar